Algo de música

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domingo, 7 de noviembre de 2010

EL HIP-HOP COMO EXPRESION POÉTICA




Cuando, en la década de los 70, el Dj jamaicano Kool Herc empezó a organizar fiestas callejeras en barrios pobres de Nueva York como el Bronx (y posteriormente en Brooklyn y Queens), su única intención era animar a las personas que, sin dinero como él, no podían frecuentar las grandes discotecas de la ciudad. Sin saberlo, daba los primeros pasos para la creación del hip-hop, un movimiento artístico-cultural que creció y acabó transformándose en una efectiva herramienta de inclusión social al darle voz a las inquietudes de los que vivían más bien al margen de la sociedad.

Hoy en día, el hip-hop ya no pertenece a los guetos, sino que es un fenómeno más amplio, que estimula el arte urbano de forma explosiva y, quizás, irreversible. Al incluir sus diferentes manifestaciones artísticas (rap, breakdance o graffitis, por ejemplo) en sus proyectos sociales, las diversas asociaciones y ONGs en todo el mundo demuestran que no solo es posible crecer con este movimiento, sino que a través de la cultura, es posible unir lo que la economía muchas veces separa.

La importancia del hip-hop como instrumento para el desarrollo de una identidad propia es tan grande, que la ONU-HABITAT - el Programa de Las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos - lo clasifica como ‘una poderosa voz nacida entre la juventud urbana desprovista de derechos’. Hace cuatro años, aproximadamente, la institución hizo un estudio sobre esa parcela de la población mundial y la influencia del hip-hop en su cotidiano. Llegó a la conclusión de que es ‘un movimiento social. Es, a la vez, un producto y una reacción a la globalización y representa una sólida afirmación política. Los artistas o grupos más populares son aquellos que ‘rapean’ sobre temas relacionados con la crítica social, asuntos económicos o ecológicos, y aquellos que juegan un papel activo en sus comunidades respectivas’.

Músicas que cantan prejuicios, dibujos que pintan dolores, bailes que denuncian la violencia. Educar a través del hip-hop significa mucho más que enseñarles a los jóvenes cómo componer un rap, tocar un instrumento o grabar un disco. Es darles la oportunidad de informarse, de ampliar su visión del mundo, conocer sus derechos como seres humanos, conocerse a sí mismos. Es mostrarles que términos como autoafirmación, denuncia, visibilidad, información, identidad y autoestima pueden ser más que simples palabras escupidas al viento o puestas en una hoja. Pueden tener un significado verdaderamente real, más allá del diccionario.

El cambio que esta enseñanza es capaz de generar es, a día de hoy, un hecho constatado. Proyectos como la creación de la CUFA (Central Única de las Favelas), en la ciudad brasileña de Rio de Janeiro, por ejemplo, prueban que lo que surgió como una idea para el desarrollo de un nuevo espacio de autoexpresión, acabó transformándose en un trabajo gigantesco. En 1998, los rappers Nega Gizza y MV Bill - dos hijos de las favelas - ponían en marcha en la favela Ciudad de Dios, una organización dedicada a realizar un trabajo de inclusión social con jóvenes de capas desfavorecidas. Diez años después, la CUFA promueve, distribuye y produce la cultura hip-hop a través de revistas, libros, CDs, programas de radio, conciertos, festivales de música y de cine, oficinas de arte, exposiciones y conferencias.

A parte de eso, otro de los grandes logros de la asociación, cuyas bases de trabajo se han extendido a otras 24 ciudades en todo el país y a al menos cinco favelas más de Rio de Janeiro, ha sido la creación del Hutúz Rap Festival y del Hutúz Filme Festival. Proyectos que, además de dar a conocer el hip-hop y todos los elementos que lo componen, potencian talentos y descubren nuevos artistas. Dos grandes eventos ya incluidos de manera definitiva en el calendario cultural de la ciudad, alabados por los medios de comunicación y reconocidos por la sociedad.

2 comentarios:

  1. Hola Oscar, para mí y para mis hijos es muy importante la música y el baile, ya que siempre los he educado por ese camino, mis dos hijos mayores son músicos y mi hija pequeña es bailarina de ballet, tambien cantan y bailan lo que le echen, su educación es de responsabilidad, disciplina, constancia y saben valorar a todos los que tienen a su alrededor, yo sigo pensando que no solo lo que enseñan en los colegios es suficiente, hay que enseñarlos sobre todo a ser personas y se empieza desde casa. Un saludo.

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  2. Hola Esperanza,
    En primer lugar gracias por participar en mi blog y por lo demás no puedo estar más de acuerdo con lo que dices, es una gozada que los hijos aprendan o almenos se les de la oportunidad de gozar y distraerse aunque sea con la música, teatro, etc. Creo que alguien con este "sexto sentido" es alguien más especial y mejor preparado.
    Saludos desde Barcelona.

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